Antonio Macias Ruiz

Antonio Macias Ruiz

Por: Antonio Macias Ruiz

LA EDUCACIÓN y TRABAJO

La educación es derecho humano fundamental. La buena educación, libera, capacita, dignifica. La educación no es mercancía sino un bien público. Un derecho de todos.

El Gobierno debe garantizar, a todos, el acceso a la educación. Así lo ordena la Constitución Federal y Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales firmado por México.

Los gobiernos deben garantizar el acceso a la educación a la mayoría que carece de recursos para pagar servicio de educación privada. Eso incluye los programas que ya conocemos destinados a apoyar a las familias desde la educación preescolar. Programas que deben regirse, sin excepción por el principio de justicia distributiva para así no distraer dinero en beneficio de quien no lo necesita. Dar dinero público a quien no lo necesita viola la Constitución Federal y dicho Pacto Internacional porque se aparte de los fines de la justicia distributiva que obliga a satisfacer primero las necesidades de los que requieren de la solidaridad social coordinada por el Estado.

El sistema de crédito educativo impulsado por el gobierno beneficia sólo a los estudiantes de clase media cuyos sus padres son sujetos de crédito o tienen un aval. Fue diseñado para quienes pueden pagar el dinero que el gobierno les presta para estudiar, pero se reduce el presupuesto para becas en beneficio de estudiantes que apenas tiene para comer. El problema es tan grave que el Secretario General de las Naciones Unidas lanzó la iniciativa, EDUCACIÓN PRIMERO, que tiene como meta lograr que en el 2030 no haya ningún niño sin acceso a la educación primaria.

El sistema de becas basado en altos niveles de aprovechamiento deja fuera a los estudiante en situación de pobreza. Su alimentación es deficiente y generalmente trabajan. En consecuencia, su aprovechamiento es mediano porque al trabajar para subsistir tienen que restar tiempo al estudio.

Por tanto, el sistema de crédito educativo y de becas con base en alto rendimiento escolar afecta el derecho a la educación de muchos porque esa exigencia los obliga a trabajar y estudiar al mismo tiempo desde temprana edad.

En consecuencia, se tiene que subsidiar al educando desde preescolar y condicionar el subsidio a que mantenga cierto nivel de aprovechamiento progresivo según sus circunstancias en lugar de imponerle un nivel de aprovechamiento inicial difícil de lograr porque estudia en circunstancias muy adversas.

La solución puede ser el sistema de becas de subsistencia desde preescolar que acompañen al estudiante hasta la culminación de su proyecto educativo.

A cambio de ese subsidio, el estudiante deberá prestar servicio social desde la Secundaria. Ese servicio debe estar vinculado a su vocación y tener como fin educarlo en la solidaridad y trabajo en equipo en bien de la sociedad. Tendría derecho a conservará la beca hasta obtener su cédula profesional y todavía por un tiempo más, para que se coloque en el mercado laboral o profesional.

¿Usted qué opina? Le saluda Antonio Macias Ruiz

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