SIN CORTAPISAS
Por: Claudia Vázquez Andrade
“Asustan” con el petate del muerto
La modernización del transporte público urbano en Tamaulipas continúa siendo un problema para las autoridades en dos sentidos. Uno, por la resistencia o negativa de los concesionarios para mantener al corriente las unidades en cuanto al pago de derechos vehiculares, situación que obviamente afecta las finanzas de municipios y del Estado.
Y, Dos; por la falta de inversión para renovar las unidades, lo que ha llevado al deterioro de la mayor parte de las existentes, sobre todo en esta capital.
Vaya, hay casos en donde es incomprensible que éstas sigan activas y recorran las calles de su ruta asignada transportando usuarios, por el peligro que representan, y lo peor, que la misma autoridad lo permita.
Queda claro que el gobierno del Estado tiene la voluntad política para “regularizar” la situación de estos vehículos, de ahí que les hayan diseñado un “traje a la medida” con un programa condonándoles todos los recargos y demás cargas tributarias.
A decir del subsecretario del transporte, Armando Núñez Montelongo, la reducción para quienes adeudaban hasta más de 120 mil pesos, quedó en apenas 14 mil 800 pesos como pago único.
Y pese a ello, la resistencia de los concesionarios, al menos de la mayoría continúa, de ahí el aviso, amague o advertencia del funcionario, de que una vez concluido el mes de agosto, procederán a cancelar los permisos, entiéndase concesiones, y redistribuirlos hacia nuevas modalidades.
Es evidente que la mayoría de los concesionarios, sobre todo los de la capital tamaulipeca, no están dispuestos a regularizar su situación tributaria, y menos aun a modernizar las unidades.
Esta problemática no es nueva, pero se tendrá que reconocer que se agravó debido a la permisividad, y quizás hasta complicidad de la misma autoridad, porque de otro modo como entender, que no hayan cumplido en tiempo con la renovación del parque vehicular, y que dadas las condiciones en que se encuentra la mayoría de los “microbuses” como les conocemos, éstos pasen o aprueben una y otra vez las famosas “revisiones mecánicas”.
Y ni modo que se falte a la verdad, porque se ha vuelto común ver las unidades “tiradas” en cualquier calle, ya sea por una rotula rota, una falla mecánica o se le “zafe” una lámina.
Como la fábula del lobo, ahí está la advertencia de Armando Núñez Montelongo, habrá que esperar si finalmente se atreva a cumplir con su responsabilidad.