SIN CORTAPISAS

SIN CORTAPISAS

Por: Claudia Vázquez Andrade
La UAT y su transformación
“Cuando la universidad se transforma, también se transforma la sociedad. Y en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, la transformación ya está en marcha”, con esta frase terminó el rector de la UAT, Dámaso Anaya Alvarado, su informe anual de labores, el segundo de su rectorado.
La sede de este segundo informe, fue el Centro de Excelencia, y habrá que decirlo que fue austero y con pocos invitados, sin tanta parafernalia como se acostumbraba.
Entre las frases que refirió, dijo: “La educación superior es un derecho social y una herramienta estratégica para la transformación de nuestro Estado”.
La verdad es que el rector Anaya Alvarado fue claro y preciso al referirse al avance de la máxima casa de estudios de Tamaulipas, y aseguró que la institución avanza con rumbo definido, visión de futuro, y apego a sus principios éticos.
Dentro de los logros alcanzados, destacó que, en 2026, la universidad se transformó. Que paso de crecer del 1 por ciento, al 5.5 por ciento en dos años. Y que hoy, se convirtió en una institución, que atiende a más de 42 mil estudiantes, ampliando oportunidades para miles de jóvenes tamaulipecos. Además, “el crecimiento sostenido de la matrícula, muestra una alta retención y permanencia de los estudiantes”.
También resaltó: que hoy, han alcanzado un logro histórico: que pasaron del 87 por ciento, al 100 por ciento de los programas de licenciatura, acreditados por su calidad. Que la capacidad científica se ha duplicado: pasaron de 106 proyectos de investigación en 2023 a más de 200 proyectos activos, “generando conocimiento que impacta directamente en la sociedad”.
Claro que también aprovecho para recalcar el alcance de la oferta educativa: “Actualmente, la universidad, cuenta con una oferta de 182 programas académicos, con el 100% de los programas de licenciatura acreditados por su calidad, posicionándose, entre un grupo reducido de universidades públicas del país, que han alcanzado este nivel de excelencia”.
Los números ahí están y son fríos, los logros y avances que destacó, de alguna manera todos son palpables para la comunidad estudiantil de la máxima casa de estudios.
¿Qué falta más por hacer? Claro que falta, porque el deseo de la sociedad en general es que la Universidad Autónoma de Tamaulipas siga teniendo mayor prestigio y reconocimiento, para olvidar los tiempos en que se negaba un empleo a los egresados de esa institución.
Pero por lo pronto, no se puede negar el avance que registra la UAT, y la voluntad política del rector Dámaso Anaya Alvarado, por ir más allá de dejar pasar el tiempo y cumplir con la obligación y sin dejar huella o hacer historia.

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