Sin Cortapisas

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Por: Claudia Vázquez Andrade
La sombra de la imposición
Para los acelerados termino la espera, el Movimiento de Regeneración Nacional ha puesto sobre la mesa su convocatoria para definir a quienes ocuparán las Coordinaciones Distritales Federales en Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional.
El objetivo parece claro: establecer reglas para seleccionar a las personas que tendrán la responsabilidad de fortalecer la organización territorial del movimiento en los 300 distritos federales del país.
Pero ¿hasta dónde se trata de un proceso de selección de dirigentes territoriales y hasta dónde de una estructura para ejecutar las decisiones de la dirigencia nacional?
La convocatoria establece que quienes aspiren a una coordinación deberán distinguirse por su compromiso con las causas del pueblo, su trabajo a favor de la transformación, así como por su honestidad, sencillez y apego a los principios del partido. Sin lugar a duda que son principios políticamente atractivos, pero ¿Cómo se medirá el compromiso? ¿Quién determinará si una persona cumple con el perfil requerido? Porque una cosa es establecer requisitos; pero otra es garantizar que su aplicación sea transparente y que genere confianza entre los morenistas, no debemos olvidar que en el proceso de la designación de los 17 coordinadores estatales de Morena rumbo a las elecciones de 2027 se denunció un presunto fraude, otros denominaron el resultado como un “dedazo” o imposición, hasta sacaron “los trapitos al sol” llegando a las denuncias e impugnaciones.
Por supuesto que en esta convocatoria Morena plantea mantenerse firme y unida en torno a su Proyecto de Nación. Pero eso es lo que desea, porque inevitablemente enfrenta diferencias internas y conflictos entre grupos políticos.
En fin, las Coordinaciones Distritales tendrán una presencia territorial, impulsara la integración y consolidación de las coordinaciones en los Distritos Federales, además de contribuir con el cumplimiento de objetivos y estrategias políticas definidas por los órganos partidistas.
Por más que Morena intente presentar sus procesos internos como ejercicios democráticos, lo cierto; es que la designación de sus coordinadores está dejando una estela difícil de ignorar, precisamente por las inconformidades, protestas, cuestionamientos a las encuestas, disputas entre grupos y acusaciones ante las autoridades electorales.
Y aquí el problema no es que existan inconformidades, en cualquier partido político existen, sobre todo con una gran cantidad de aspirantes a un cargo de elección popular, el verdadero problema empieza cuando los no favorecidos cuestionan el procedimiento y cuando la dirigencia tiene que salir a explicar los hechos.
¿Qué tan confiable puede ser un método de selección cuando los resultados provocan más explicaciones que certezas?

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