Por: Claudia Vázquez
Los señalamientos de Molina
“No me mandaba solo”, fue la frase de un ex Secretario de Desarrollo Social en Tamaulipas, que automáticamente le abrió la puerta de su celda en el penal de Tamatán, pues había sido acusado de presuntos delitos durante su función como servidor publico.
Y el caso viene a la memoria por el video de la ex Secretaria de Salud en el gobierno Cabecista, Gloria Molina Gamboa, quien señala directamente al ex gobernador Francisco García Cabeza de Vaca, de haber sido el responsable de las instrucciones para otorgar contratos irregulares durante su gestión.
La ex funcionaria, asegura en su video, que, ella solo recibió la indicación directa del ex mandatario estatal panista, de asignar contratos de obra y servicios.
De igual manera, señala, que el ex subsecretario de Administración y Finanzas Alejandro Aguilar, era el presunto encargado de supervisar el cumplimiento de las instrucciones.
Gloria Molina, dice no eludir la responsabilidad que pudiera tener, pero pide investigar la cadena de mando. Es algo así, o queriendo decir a manera de justificación: “El mandado, no es culpado”.
Pero, además, conocedora quizás, de los alcances de sus ex compañeros de “equipo”, manifiesta su temor por la seguridad de su familia y la propia.
En pocas palabras, está consciente de lo que hizo por mandato de su “jefe”, y deja claro que no se quiere ir sola en la acusación que le hacen por los famosos contratos y los presuntos desvios, aunque es precisamente lo que aclara, que fue por mandato.
Y tal vez su versión sea creíble, sin que esto la exonere de la responsabilidad que pudiera tener, porque se dice que existió ese rumor en corrillos de palacio y secretarías.
Actualmente Gloria Molina enfrenta denuncias por contratos realizados durante el periodo en que encabezó la Secretaría de Salud, por lo que la ex funcionaria hizo pública su versión de los hechos.
Sin embargo, de ser cierta la declaración de la ex secretaria de Salud, pues ella y el resto de los acusados, podrían conjuntar esas coincidencias, y quizás hasta alguna prueba que les ayudara, a no pagar solos, y atreverse, como diría la conseja popular: “a quemar su casa por ver la de enfrente arder”.
