Mujeres ya son mayoría en la Universidad de Seguridad

Mujeres ya son mayoría en la Universidad de Seguridad

MUJERES YA SON MAYORÍA EN LA UNIVERSIDAD DE SEGURIDAD Y JUSTICIA DE TAMAULIPAS

Por Italia Soler

Las mujeres representan actualmente cerca del 60 por ciento de la matrícula de la Universidad de Seguridad y Justicia de Tamaulipas (USJT), una cifra que refleja la transformación de espacios que durante décadas fueron considerados exclusivos para los hombres, afirmó el rector Jorge Lumbreras Castro.

Durante una entrevista, el académico destacó que la participación femenina ha crecido de manera constante tanto en las carreras universitarias como en las áreas relacionadas con la seguridad pública, la procuración de justicia y el sistema penitenciario, sectores que históricamente estuvieron dominados por varones.

El rector señaló que este avance no solo representa una mayor presencia de mujeres en las aulas, sino también una contribución significativa al desarrollo social y profesional del estado.

Lumbreras Castro explicó que la universidad ha integrado de manera transversal la perspectiva de género y los derechos humanos en todas sus carreras, particularmente en programas como Derecho, Criminología, Ciencias Policiales y Seguridad Pública, donde los estudiantes reciben formación sobre igualdad, trato diferenciado, reinserción social y atención a grupos vulnerables.

Indicó que los futuros profesionistas deben comprender que la función policial y de seguridad exige actuar con sensibilidad y conocimiento frente a contextos diversos, ya sea con personas migrantes, adultos mayores, integrantes de pueblos originarios o personas privadas de la libertad.

El rector aseguró que dentro de la institución no existe resistencia entre los estudiantes hacia los temas de equidad de género, debido a que forman parte natural del modelo educativo y de la vida cotidiana universitaria.

Lumbreras Castro reconoció que uno de los principales retos consiste en modificar patrones culturales que algunos jóvenes traen desde sus entornos familiares y sociales, donde todavía persisten prácticas de subordinación, control o violencia normalizadas.

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