MARÍA ELVIRA, MADRE GANADERA QUE CONVIRTIÓ LA ADVERSIDAD EN LEGADO

MARÍA ELVIRA, MADRE GANADERA QUE CONVIRTIÓ LA ADVERSIDAD EN LEGADO

  • MARÍA ELVIRA, LA MADRE GANADERA QUE CONVIRTIÓ LA ADVERSIDAD EN LEGADOP

Por:  Italia Soler

En los surcos del campo tamaulipeco hay historias que no suelen contarse, historias de mujeres que aprendieron a levantarse cuando la vida parecía derrumbarse por completo, una de ellas es la de María Elvira Pérez Pérez, quien recientemente recibió el reconocimiento al Mérito Ganadero otorgado por la Unión Ganadera Regional de Tamaulipas.

Pero detrás de ese reconocimiento hay mucho más que una trayectoria en la ganadería, hay una madre que sostuvo a su familia cuando todo parecía perdido, su hija, Karla Gómez Pérez, compartió un emotivo testimonio sobre la mujer que, tras quedar viuda, decidió enfrentar sola un mundo que hasta entonces desconocía.

María Elvira dedicó gran parte de su vida en Abasolo al cuidado de su esposo y de sus hijas, sin embargo, todo cambió cuando su marido falleció a los 54 años, dejándole la responsabilidad del rancho y de sacar adelante a su familia.

Lo que encontró entonces fue un rancho deteriorado, montado y prácticamente abandonado, sin trabajadores de confianza y con pocas personas dispuestas a ayudarlas, madre e hijas comenzaron desde cero.

Con el paso de los años, aquel lugar abandonado se transformó en una de las ganaderías comerciales más consolidadas de Abasolo, actualmente cuentan con un rancho completamente empastado, con altos índices de producción y becerros que alcanzan pesos superiores a los 200 kilos con apenas cinco meses de edad.

La historia de María Elvira también abrió camino para otras mujeres dentro del sector pecuario, en 2008, Karla Gómez se convirtió en la primera mujer presidenta de la Asociación Ganadera Local de Abasolo, mientras que su madre fue la primera delegada ante la Unión Ganadera Regional de Tamaulipas.

Con el tiempo, María Elvira también comenzó a tender la mano a otras mujeres que enfrentaban situaciones similares, viudas, esposas de migrantes o mujeres que de un día para otro tuvieron que hacerse cargo de ranchos sin tener experiencia.

Después de sufrir un infarto en enero de 2024, María Elvira regresó rápidamente al rancho porque, según su hija, ya no sabe vivir lejos de él.

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