14 de octubre del 2026
Italia Soler.-
A cinco años de la detención de Alfonso Jesús Ricardo Sada, su madre, Gloria Gabriela Ibarra, enfrenta la cuenta regresiva para una resolución que teme mantenga a su hijo en prisión durante décadas.
Sada fue detenido el 4 de septiembre de 2021 y enfrenta un proceso penal en Guerrero por la muerte de Alma Lilia Zamarripa Salazar, la audiencia de cierre del juicio oral está prevista para el 23 de octubre, fecha en la que, según su madre, se espera la resolución del caso.
La Fiscalía sostiene que el ingeniero recogió a la víctima en el aeropuerto de Acapulco, que posteriormente le disparó dentro de su vehículo y que abandonó el cuerpo frente a las inmediaciones de un centro de rehabilitación infantil, para después intentar limpiar la unidad con agua y toallitas húmedas.
Pero Ibarra cuestiona esa reconstrucción y señala que, durante el juicio, no se habrían presentado videos del supuesto homicidio ni elementos que, desde su perspectiva, acrediten el traslado y abandono del cuerpo como lo plantea la acusación.
También cuestiona la ausencia de rastros de sangre en el automóvil, pruebas de luminol y evidencia balística que vincule un arma con el proyectil que causó la muerte de Zamarripa Salazar.
La madre explica que su hijo tenía un arma de cargo por su servicio en la Secretaría de Marina, pero sostiene que no la llevaba consigo el día de los hechos y que la tenía guardada, afirma que la entregó a las autoridades.
De acuerdo con Gloria Ibarra, su hijo reportó que habían sido víctimas de un hecho delictivo, también asegura que, cuando comenzó a ser señalado, acudió ante las autoridades y puso a disposición su vehículo y su arma para las investigaciones.
Por ello la madre cuestiona, además, que se haya acreditado una relación sentimental entre ambos o que su hijo hubiera invitado a la víctima a Acapulco, y señala que persisten interrogantes sobre cómo llegó ella al puerto y las circunstancias previas a su muerte.
Asegura que los testimonios presentan contradicciones y que uno de los declarantes acumularía alrededor de 70 inconsistencias, señalamientos que deberán contrastarse con el contenido íntegro del expediente y las pruebas valoradas por el tribunal.
La madre, quien refiere tener más de cuatro décadas de servicio como maestra, dice que estos casi cinco años han sido devastadores para su familia. Insiste en que no pide un trato especial, sino que el tribunal valore las pruebas antes de resolver un caso en el que también está pendiente el esclarecimiento de la muerte de Alma Lilia.
Por último pide a las autoridades que estén atentas al desarrollo del proceso y que la resolución se sustente en pruebas, su mayor temor, afirma, es que una sentencia condenatoria no despeje las dudas que ella plantea sobre la investigación.
