SIN CORTAPISAS

ORT Noticias
4 min de lectura

Por: Claudia Vázquez Andrade
Adiós a las monedas y billetes
Todo hace indicar que el gobierno de la cuarta transformación cada vez cierra más la “pinza” sobre el control de la vida diaria de los mexicanos. Ejemplo de esto, se puede decir, el último hasta este día, es la nueva Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos.
Esto significa en palabras simples, claras y llanas, que las monedas y billetes se dejarán de usar de manera paulatina, para dar paso a los “pagos digitales o electrónicos”.
Claro que como ha sucedido con la mayoría de las reformas presentadas por el gobierno en turno, y aprobadas por la mayoría guinda y “asociados”, tiene su “pizca” de “inconstitucional”, y eso no lo digo yo, sino los especialistas en derecho constitucional.
De entrada, la iniciativa da facultades a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, para que determine los llamados “sectores estratégicos y actividades relevantes de la economía”, para que proveedores de bienes y servicios no reciban pagos en efectivo, solo a través del sistema digital, salvo que tengan problemas “técnicos”, entonces podrán recibir pagos en efectivo.
Y es aquí en donde los especialistas ven la inconstitucionalidad, porque aseguran que vulnera la autonomía del Banco de México, y la libertad del mismo ciudadano, de decidir la forma de pago de sus compromisos, cumpliendo claro, con las cargas hacendarias correspondientes.
Vaya, se puede entender que la intención es recaudatoria, tratar de evitar la evasión fiscal, pero, entonces de que sirven los controles que para este fin ya existen, y los cuales de alguna manera “controlan” a quienes tienen una posición económica alta y utilizan todos los días los sistemas bancarios digitales.
De ahí que, si viaja, paga los boletos de avión con tarjeta, o sí adquiere un auto, lo hace a través de los sistemas de control del SAT, y así cualquier otra operación o compra.
Pero, además, instituir de manera obligatoria el sistema de pagos digitales y electrónicos, van afectar aún más la ya precaria economía de la mayoría de los mexicanos.
Para muestra ahí está el caso de las Comapas, C.F.E o las gasolineras, en donde cobran una comisión por pagar con tarjeta, ya sea de crédito o débito, incluso en las “tienditas” donde ya aceptan pagos a través de este sistema.
Entonces cual es el beneficio para el ciudadano común, porque a bote pronto lo que se ve es que solo ganaran los bancos y los prestadores de servicio, amen, claro de la Secretaría de Hacienda.
Todo hace indicar que los argumentos de los expertos no tienen la menor consideración por parte del ejecutivo federal y menos de los legisladores de ambas cámaras.
Así que, guste o no, solo será cuestión de tiempo para que entre en funcionamiento, y Hacienda determine que, o quienes serán los “sectores estratégicos y actividades relevantes de la economía”, que solo aceptarán pagos digitales y electrónicos, aunque a la postre, terminaremos utilizando el dinero plástico.
Esperemos que las instituciones bancarias estén preparadas para enfrentar la alta demanda que van a tener, incluso las mismas empresas y dependencias, y que la misma sociedad entienda el manejo de los sistemas digitales. Cosa que no será fácil.
Ni modo, es el hecho de no tener contrapeso alguno en el ejercicio del poder. Así que como decimos los mexicanos: palo dado, ni Dios lo quita.

Compartir este artículo