SIN CORTAPISAS

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Por: Claudia Vázquez Andrade
Del dicho al hecho
Aunque usted no lo crea y le vaya a causar hilaridad, el Movimiento de Regeneración Nacional en Tamaulipas, ya puso las reglas del juego para los aspirantes a una candidatura, así que estos, de entrada, tienen prohibido hacer campañas costosas, uso de recursos públicos y actos ostentosos.
A decir de los jerarcas del movimiento, los lineamientos buscan garantizar condiciones equitativas dentro del próximo proceso electoral interno.
Pero las restricciones no paran ahí, porque también van a impedir el uso de espectaculares, propaganda excesiva o gastos que contradigan los principios de austeridad establecidos por el partido.
Y repito, aunque usted no lo crea, también prohibieron el uso de recursos públicos, programas sociales o cualquier instrumento institucional destinado a favorecer su candidatura o perjudicar a su oponente.
Queda claro que estas “reglas” reflejan la buena intención del movimiento, sin embargo, los jerarcas de Morena tendrán que reconocer que suena como una carta a Santa Claus, porque se tiene que reconocer que hasta hoy nadie ha atendido los llamados ni siquiera los de la presidenta.
Y que la mayoría de los aspirantes, por no decir que todos, son prófugos o renegados del priísmo, y aunque los “santificó” Andrés Manuel López Obrador, las malas costumbres, formación o mañas, no se quitan por decreto o voluntad política.
Para muestra ahí están los diputados locales o federales qué amparados en su encargo, recorren “sus distritos” escuchando necesidades y demandas, y obvio que lo hacen en tiempo oficial y con recursos del mismo origen.
Lo mismo se ve y hacen los alcaldes que buscan reelegirse o van tras una diputación local o federal, y los regidores tampoco actúan distinto.
Los espectaculares no están escondidos, y el uso de los recursos públicos están “justificados” porque aseguran que solo hacen su chamba.
Dicen que: Del dicho al hecho, hay mucho trecho, y lo peor del caso, es que los impulsores de las reglas del juego, están convencidos que son escuchados por los aspirantes, y peor aún, que los tamaulipecos, les creen.

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