SIN CORTAPISAS

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Por: Claudia Vázquez Andrade
Genio y figura
Ya no sorprenden las declaraciones del alcalde de Victoria, Eduardo “Lalo” Gattas Báez, quien no tiene el menor empacho en declarar en entrevista que al inaugurar la segunda línea, ya vamos a eliminar los famosos tandeos y le dijo a la población que tendrá agua “en todo Victoria, a todas horas y todos los días”.
El alcalde está convencido que con esta obra se garantiza un suministro continuo, y se dejará de lado la prestación del servicio por horarios.
Pero según los expertos, es falso, porque la segunda línea del acueducto, la cual hay que dejar claro que es una obra del gobierno del Estado, no vendrá a resolver el problema de “tandeos”, porque el problema no radica en la infraestructura, sino en la falta de agua, así que podríamos tener tres líneas y el problema seguiría siendo el mismo.
Lo que sí es cierto, es que la segunda línea del acueducto garantiza que el agua, cuando haya suficiente, llegará a todos los rincones de la ciudad a través de las tuberías. Eso sí lo va a garantizar.
Pero los tandeos continuarán, con las dos líneas o con una, cuando tengamos el agua suficiente en la presa “Vicente Guerrero”, y eso muy seguramente nunca ocurrirá porque tenemos un problema de origen, que es el desperdicio del preciado líquido.
Y eso se debe a las pésimas condiciones en que se encuentra la red hidráulica, tanto la llamada primera línea, como la que distribuye el agua en la ciudad.
De ahí que tengamos, no cientos, sino miles de fugas de agua. De hecho, la misma Secretaría de Recursos Hidráulicos del Estado reveló que se desperdicia todos los días el 50 por ciento del agua que se distribuye a través de la red.
Así que, se puede decir que la autoridad municipal, está faltando a la verdad, sin embargo, es entendible por dos razones.
Una, es la única obra destacable en la que ha intervenido, pues se adjudica el haber “desempolvado” el proyecto; y dos: está en franca campaña, disfrazada, pero así es.
Por lo pronto; la respuesta oficial ante la falta de agua potable ha sido: tandeos, ajustes en la distribución y pipas para las zonas más afectadas. Esto es lo que ha provocado una serie de inconformidades ¿Cómo se le puede pedir a una ciudad que ahorre agua mientras en sus calles se sigue desperdiciando agua potable por las fugas?
Una nueva fuente de abastecimiento no resolverá por sí sola todos los problemas si la red de distribución continúa deteriorándose. Los victorenses no deberían acostumbrarse a vivir con una cubeta junto a la llave, pendientes del calendario de tandeos o esperando una pipa como si recibir agua potable fuera un favor.
Pero las autoridades andan más entretenidas en otros temas.
En fin, como diría el refrán popular; no se le puede pedir peras al olmo.

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