SIN CORTAPISAS
Por: Claudia Vázquez Andrade
Un sector olvidado
Los agricultores de Tamaulipas continúan inconformes con las autoridades por los altos costos de los insumos y el bajo precio de los granos, de ahí que, “maiceros” del municipio de Abasolo se hayan trasladado desde sus comunidades hasta la capital del Estado para manifestarse de manera pacífica en busca de ser escuchados por el ejecutivo estatal.
Los manifestantes fueron claros en sus “demandas”; pidieron una audiencia con el gobernador para plantearle la necesidad de ser incorporados a los programas federales de incentivos, como es el caso de los productores de Sinaloa, Jalisco y Michoacán, quienes reciben apoyo de hasta mil 100 pesos por tonelada comercializada.
Y por supuesto que los “maiceros” justificaron su petición, pues aseguraron qué sembrar una hectárea requiere una inversión cercana a los 35 mil pesos, entre semillas, fertilizantes, combustibles y demás insumos.
De tal forma que recuperar la inversión es todo un reto, porque por un lado están las condiciones climáticas, pero por el otro, el desplome del precio de comercialización, además del constante encarecimiento de los insumos agrícolas.
En pocas palabras, los productores de maíz de Abasolo ya llegaron a su límite, vaya se puede decir se hartaron, “que ya no encuentran la puerta”, y esa desesperación los trajo hasta la capital del Estado en busca de apoyo oficial.
Los hombres y mujeres del campo de toda la entidad han vivido en una constante lucha con el gobierno federal en los últimos años, porque se sienten olvidados, llegando al extremo de tomar carreteras y hasta puentes internacionales, como una estrategia para ser escuchados y alcanzar apoyos para la producción.
En este caso, dijeron que, por lo pronto, la protesta o manifestación comenzó y terminó en palacio de gobierno, pero con la advertencia de “endurecerla” sino encuentran el apoyo que buscan.
Queda claro que el sector campesino no termina, no solo por alcanzar los apoyos que demanda, sino todo hace indicar que ni siquiera ha logrado ser escuchado, porque hasta hoy no se ha sabido de programa federal alguno encaminado a bajar sus costos de producción, y mucho menos que hayan destinado recursos extraordinarios para financiarlos y que logren cubrir sus deudas.
Se puede decir que lo único que obtienen en cada protesta es fertilizante, pero como ellos mismos lo han dicho, su problemática es mucho más grande que esa necesidad.