SIN CORTAPISAS
Por: Claudia Vázquez Andrade
¿Quién tiene la razón?
Hoy, los mexicanos están de fiesta, pues da inicio la justa deportiva, y los amantes de este deporte, por lo menos los de la ciudad de México, no asistirán a sus trabajos, porque por decreto presidencial podrán laborar desde sus hogares, a través del llamado “home office”, y los niños y jóvenes estudiantes tampoco tienen la obligación de acudir a las aulas, en una palabra, la capital del país estará semi paralizada este día, salvo los maestros integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación que continúan cerrando calles, causando destrozos, y haciendo desmanes amparados en su protesta.
La CNTE tiene ya casi dos meses estrangulando la ciudad más poblada del país, sede de todos los poderes, sin llegar a los acuerdos o aceptar los ofrecimientos de las autoridades, tanto de educación como del ISSSTE, responsables de atender las demandas presentadas.
¿Quién tiene la razón?, pues a bote pronto se podría decir que ambos, amparados en sus argumentos. Por ejemplo.
Pidieron la desaparición de la USICAM. Un órgano administrativo desconcentrado con autonomía técnica, operativa y de gestión, que fue creada para evitar el tráfico de plazas, objetivo que se logró, sin embargo, hoy existe la disposición del gobierno federal de legislar para devolverle a los sindicatos e incluso a la misma autoridad de educación, su manejo.
En donde están “atorados” es en la demanda de derogar la ley del ISSSTE del 2007, y aunque le parezca descabellado, en la solicitud de incremento de sueldo de un 100 por ciento.
Y en estos dos casos, la respuesta de la autoridad fue clara y contundente, no, no se puede. ¿Por qué? pues simple y sencillamente porque el incremento salarial representaría más de 216 mil millones de pesos anuales, y asegura el gobierno federal que es una cantidad superior al presupuesto de todo el Ejército Mexicano.
Y regresar a la ley de pensiones de esos tiempos, pues menos, eso costaría, como ya es público, alrededor de siete billones de pesos. imposible, le dijeron.
Así que, la pugna continúa, los maestros disidentes, como les llaman no están dispuestos a retroceder, pero la autoridad tampoco, hasta donde llegara “la liga”.