Una espesa capa de humo generada por los incendios forestales registrados en Nueva Gales del Sur cubrió ayer Sídney y sus alrededores, al tiempo que otros tres estados de Australia se enfrentan a temperaturas abrasadoras.

Las autoridades consideraron peligrosa la calidad del aire en el noroeste de Sídney y alertaron que la visibilidad es extremadamente baja.

Asimismo, pidieron a los residentes que “se mantengan vigilantes” ante la posibilidad de “graves peligros” por los incendios, ya que las temperaturas superaron los 30 grados y las ráfagas de viento alcanzaron los 65 kilómetros por hora.

El incendio más cercano a la ciudad es el incendio forestal de Gospers Mountain, que quemó más de 138 mil hectáreas, incluyendo parte del Parque Nacional Wollemi, a unos 100 kilómetros al noroeste.

Asimismo, unos mil 400 bomberos luchaban contra medio centenar de incendios en Nueva Gales del Sur. “Es justo decir que todos estos incendios presentan un desafío real hoy”, dijo el jefe del Servicio de Incendios Rurales de Nueva Gales del Sur, Shane Fitzsimmons.

Seis personas han muerto y 577 hogares han sido destruidos o quemados por las llamas en Nueva Gales del Sur desde que la temporada de incendios comenzara a finales de octubre, un mes antes de lo normal.