En los últimos 25 años, han muerto al menos 8,300 migrantes muertos y otros 5,700 han desaparecido en la frontera entre México y Estados Unidos, denunciaron organizaciones de apoyo a migrantes en San Diego.

El 1 de octubre de 1994, el expresidente Bill Clinton puso en marcha la Operación Guardián, que incrementó la militarización de la frontera y colocó los primeros tramos de vallas divisorias en California.

Desde que inició la operación Guardián ha sido una prolongada catástrofe para los derechos humanos a lo largo de la frontera”, declaró Pedro Ríos, director del Comité de Servicios Amigos Americanos en la frontera de San Diego en conferencia en el Parque Chicano.

Guardián tenía como objetivo “persuadir” a los migrantes, al dificultarles el paso, para que se abstuvieran de cruzar como indocumentados. Sin embargo, ocasionó el desvío del flujo de migrantes a regiones cada vez más inhóspitas, ríos, desiertos y montañas.

Al tiempo que las organizaciones se reunían en San Diego, coaliciones similares confluyeron en Arizona, Nuevo México y Texas.

Activistas denunciaron que el presidente Donald Trump ha capitalizado la vigilancia militar para impulsar de formas sin precedentes las medidas antiinmigrantes.