SIN CORTAPISAS

SIN CORTAPISAS

Por: Claudia Vázquez Andrade
Las “escobas” de Mónica y Gattas
La mitomanía parece ser una característica obligada de los políticos, sobre todo en su función de “mandamás”, de ahí que sea común escuchar a varios alcaldes de Tamaulipas hablar de grandes logros y presumir que administran una ciudad competitiva con las del llamado primer mundo, vaya, como se dice en el pueblo: viven en su mundo color de rosa.
Por eso no resulta extraño que de acuerdo a sus “números”, aseguren, por ejemplo, que, en los servicios básicos, la recolección de basura tenga un 98 por ciento de eficiencia, al igual que el alumbrado público, y así en cada uno de esos rubros.
Pero como los “dichos y asegunes” no se sostienen tanto tiempo, porque la realidad los ahoga, así que tienen que recurrir a otras estrategias, como las famosas encuestas que de pronto los sitúan en primeros lugares estatales o nacionales.
Igual, pueden recurrir a la adquisición de reconocimientos de cámaras, organizaciones no gubernamentales, incluso hasta extranjeras, sin embargo, pese a todo ese esfuerzo, el resultado solo es uno, la percepción ciudadana sobre la realidad de los resultados de su gobierno, porque el verdadero bienestar, el habitante lo siente en su bolsillo y comodidad.
De tal suerte que, esas encuestas y reconocimientos son aceptados o rechazados, de acuerdo a la veracidad de los mismos.
Por ejemplo, la alcaldesa de Tampico, Mónica Villarreal, y el de Victoria, Eduardo “Lalo” Gattas, festejaron con bombo y platillo los premios “la escoba de platino y oro 2026”, respectivamente, que les fuera otorgado por ATEGRUS, desde España
Que se asegura, es el máximo reconocimiento a las ciudades que destacan por su excelencia en la limpieza urbana, la gestión responsable de residuos y el desarrollo de proyectos sostenibles.
¿Compraron los premios?, sería muy aventurado asegurarlo, quizás los “evaluadores” fueron sorprendidos, porque existe la realidad es la que viven día a día tanto los tampiqueños como los victorenses, y esa es la basura acumulada habitualmente en calles y esquinas de ambos municipios, hecho sustentado con las quejas diarias de los ciudadanos que padecen el problema.
Y en las dos ciudades no existen mecanismos de control de residuos, y mucho menos proyectos sostenibles, vaya ni siquiera tienen depósitos para escombros, que generalmente terminan, por ejemplo, en esta capital, en el lecho del rio San Marcos.
Los famosos premios de “la escoba de platino y oro”, a Tampico y Victoria, solo sirvieron para que la ciudadanía refrendara su rechazo a los alcaldes, y reafirmarán su proclividad a disfrazar la realidad de sus municipios.

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