SIN CORTAPISAS
Por: Claudia Vázquez Andrade
rehén de las diferencias políticas
Un grupo de regidores del municipio de Aldama tiene paralizada la obra pública porque la alcaldesa María Nohemí Sosa Villarreal, no ha cumplido la demanda de incrementarles el sueldo, compensación y otorgarles más combustible.
Por lo menos, esa fue la declaración de la presidenta municipal en su visita a palacio de gobierno, donde acusó a cuatro regidores morenistas que ahora comulgan con la ideología del partido acción nacional, y a uno de los síndicos de obstaculizar el programa anual de obra, al votar en contra de las modificaciones e impedir con ello el inicio de estas, y afectar a las familias de Aldama.
La alcaldesa María Nohemi adjudica esa postura a la negativa de incrementarles el sueldo y la compensación, aunque el argumento para rechazar el programa fue una supuesta falta de sustento técnico, aunque la edil insiste en que el bloqueo se debe al negarles el aumento.
Por supuesto que todos tienen derecho a aspirar un mejor salario y mayores beneficios, pero no condicionar la aprobación o modificación del programa de obras por intereses personales, económicos o aspiraciones políticas.
La alcaldesa Sosa Villarreal asegura que la situación presupuestal no permite cumplir la demanda del síndico y regidores, que actualmente perciben un sueldo de 36 mil pesos, pero al margen de eso también se tendría que evaluar los resultados de su trabajo, porque cuando se habla los integrantes del cabildo, la percepción ciudadana es que estos no trabajan y que solo sirven a intereses propios y obvio del alcalde en turno.
En este caso, si lo merecen o no, si han desquitado lo que hasta hoy se les ha pagado, pues eso solo la alcaldesa y los regidores lo saben.
lo verdaderamente preocupante es que el desacuerdo político, paralizo el programa y los ciudadanos terminaron siendo los principales afectados con el proyecto que representaba servicios y una oportunidad de desarrollo para el municipio.
Lo que si debe quedar claro es que el Cabildo es un espacio de construcción, no de confrontación y mucho menos, bloqueo, hoy más que nunca las familias necesitan servidores comprometidos, capaces de anteponer el desarrollo del municipio a los intereses partidistas o personales.
En pocas palabras el progreso de un municipio no puede ni debe convertirse en rehén de las diferencias políticas.