SIN CORTAPISAS
Por: Claudia Vázquez Andrade
Guardia Nacional controlará carreteras
Se puede decir que este gobierno de la cuarta transformación está lleno de buenas intenciones, pues hemos visto la implementación de una serie de estrategias en caminadas, sin lugar a dudas a beneficiar al ciudadano común, pero que finalmente no cumplen las expectativas derivado de la improvisación de las mismas.
Ejemplo de ello, es la serie de inconvenientes que ha enfrentado en el renglón de seguridad pública porque la formación de los agentes, en algunos casos no tienen la preparación para la vigilancia y prevención del delito, y en otros, no fueron formados para combatir los delitos llamados de alto impacto.
Y hoy, todo hace indicar que la federación tuvo otra idea, y esta consiste en otorgar a la Guardia Nacional nuevas facultades en carreteras.
A partir del pasado miércoles, los elementos de esta corporación están facultados para: aplicar multas e infracciones de tránsito; dirigir y controlar la circulación vehicular; inspeccionar vehículos y documentación; verificar condiciones físico-mecánicas de los vehículos.
También, pueden emitir dictámenes técnicos en hechos de tránsito; elaborar actas-convenio de accidentes; participar en revisiones de alcoholimetría y toxicología cuando proceda y coordinarse con la Secretaría de Infraestructura comunicación y transporte para supervisar el autotransporte federal.
En pocas palabras, la Guardia Nacional ya tienen facultades para hacer las labores de los legendarios y extintos policías federales de caminos, y aunque no lo dieron a conocer, la presunción es que la Guardia Nacional División Caminos ha dejado de ser una policía especializada.
Aunque, la historia ha dado cuenta que las improvisaciones nunca han sido buenas, amen claro de la falta de capacidad, por cuestiones de preparación técnico-académica para prestar un servicio como es el caso del tema del tránsito federal.
Por lo pronto, se puede presumir que las carreteras ya estarán muy vigiadas, esperemos que sea para bien, aunque las autoridades tendrán que entender que no se puede formar todólogos, de ahí recordar el refrán popular que reza: “cada chango a su mecate”.