SIN CORTAPISAS
Por: Claudia Vázquez Andrade
La “fiebre” de las encuestas telefónicas
El proceso electoral del 2027, se podría decir que está a la vuelta de la esquina, porque inicia el próximo mes de septiembre, por ello es entendible, aunque no justificable, que los aspirantes de todos los colores a una candidatura, pero, sobre todo, del partido en el poder, anden “desatados” tratando de ser “vistos” por sus dirigencias, y obviamente por la ciudadanía.
Así que no es extraño o resulte raro ver las redes sociales inundadas de fotografías y videos de los aspirantes, llevando “beneficios” a los más necesitados.
Claro que en estos casos, propios y extraños se preguntan ¿De dónde salen los recursos para pagar lo que generosamente ofrecen a los colonos? Porque partiendo del principio de inversión: nadie invierte por placer, generosidad y menos para perder.
Lo que, si queda claro, es que los “inversionistas” en la política siempre han existido, con el costo que esto significa una vez ganada la contienda.
Sin embargo, hoy en día, y quizás producto del sistema de elección del partido guinda, las encuestas, que muy seguramente no son baratas, están de moda, de tal suerte que se ha vuelto común recibir llamadas telefónicas para preguntar por las preferencias políticas.
Y las preguntas van, desde a qué partido prefieres, hasta personajes en específico, ya bien sea para alcaldes, diputados locales o federales.
En los tiempos idos, las encuestas eran consideradas solo una estrategia de contención o de consuelo para los “perdedores”, y hoy, en Morena, puede ser lo mismo.
Sin embargo, dado la recurrencia del sistema para definir una candidatura, pues ahí andan los aspirantes invirtiéndole a este método y apostándole a ser vistos, y, por ende, considerados dentro de las “ternas”.
Así que, si de pronto recibe una llamada en su teléfono celular o fijo, y el número no lo tiene registrado, no se preocupe, lo más seguro es que sea una encuestadora, y muy seguramente “patito”, que quiere conocer su opinión sobre los aspirantes a un puesto de elección popular.
Ahora sí que parafraseando la consigna revolucionaria de Emiliano Zapata: “La tierra es de quien la trabaja”, se podría decir en este caso, que: “La encuesta, es de quien la paga”.