SIN CORTAPISAS
Por: Claudia Vázquez Andrade
Jugarán su última carta
Los políticos mexicanos que acostumbraban a heredar o intercambiar puestos de elección popular entre la misma familia, tendrán una oportunidad para hacerlo por última vez en el proceso electoral del 2027, pues constitucionalmente quedará prohibido a partir del 2030, pero los morenistas “sufrirán las de Caín” para lograrlo, porque la presidenta Claudia Sheinbaum no comulga con esa idea, no aprueba esa práctica, de ahí que su partido, el Movimiento de Regeneración Nacional haya advertido que no incluirá en sus encuestas a ningún pariente o familiar de político alguno que este ocupando un puesto de elección popular por sus siglas.
Las reglas del juego para el próximo proceso electoral son claras en Morena, pero es obvio que persiste la resistencia por algunos de sus militantes, de ahí que anden buscando alternativas para lograr sus aspiraciones, como es el caso del senador Saúl Monreal, hermano del actual gobernador de Zacatecas, David Monreal, y del diputado Ricardo Monreal, o la senadora Ruth González, esposa del actual gobernador del vecino Estado de San Luis Potosí, José Ricardo Gallardo, o también el senador Félix Salgado Macedonio, padre de la gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado Pineda, todos ellos morenistas, impedidos, no constitucionalmente, pero sí por su partido y líder moral.
Pero, claro, que la ley y menos una determinación del poder ha sido impedimento para que un político logre en nuestro “México mágico”, su propósito cuando este es alcanzar el poder. Y mucho menos cuando será la última carta que se jueguen para que los parientes sean candidatos en el 2027.
Y es aquí en donde entran los partidos “aliados” de Morena, entiéndase el Verde Ecologista de México y el del Trabajo, que no tienen impedimento estatutario para aceptar el nepotismo electoral, por ello podrían “adoptar” a los prófugos o desertores de morena.
De hecho, el Verde Ecologista ya manifestó la apertura de sus puertas para cualquiera de estos personajes que quiera participar en el próximo proceso electoral cobijado por sus siglas.
Obvio, que esto podría ocurrir solo por dos razones. Una; que tanto el Verde como el del Trabajo estén dispuestos a romper definitivamente su alianza con el partido en el poder; y eso sería difícil que sucediera por el costo político-económico que tendría.
Y Dos; que Morena y su líder moral cierren los ojos para que eso suceda y con ello cubrir el compromiso político-social de que no cumplieron lo prometido.
Por lo pronto; el proceso electoral inicia en septiembre de este año, así que solo será cuestión de tiempo para ver qué sucede con la “política familiar” de lo cual Tamaulipas tampoco es ni será ajeno.