SIN CORTAPISAS

SIN CORTAPISAS

Por: Claudia Vázquez Andrade
Peña y su miopía
Jugar el papel de oposición en política, es la mejor posición para cualquier persona, pero el problema radica cuando ésta logra llegar al poder, porque entonces olvida lo que en su momento vio “mal” o consideró que tal o cual ley, o situación, no beneficiaba a la sociedad, y un ejemplo claro de ello, es el diputado panista Gerardo Peña Flores, quien propone reformar la Ley de Bienes del Estado y Municipios para prohibir el uso de colores partidistas en la pintura de infraestructura pública.
El argumento, es que el cambio de pintura en los edificios públicos y vehículos es recurrente cada tres o seis años, y su costo, claro, es oneroso.
Y el diputado Peña Flores tiene razón, sin embargo, es cuestionable, sin que esto signifique que se está en contra, porque hasta hoy considero el tema, cuando él y su partido fueron poder estatal, se opusieron a una iniciativa presentada por la entonces diputada Alejandra Cárdenas Castillejos, que demandaba exactamente lo mismo y el argumento era igual.
Pero como dice la expresión popular; no es lo mismo ser borracho que cantinero, pues desecharon la iniciativa y siguieron pintando edificios y vehículos con los colores institucionales de su partido, azul; igual y como lo hizo el priato durante su mandato.
Sería sano que el diputado panista Gerardo Peña Flores ofreciera una explicación a los tamaulipecos del porque en su momento se opusieron a terminar con esa práctica que solo ha costado y sigue costando mucho dinero al erario estatal y municipal.
Lo que si queda claro es que al igual que sucedió con el gobierno panista, la iniciativa de Peña Flores no va a prosperar, o muy seguramente se quedará en comisiones y será desechada.
Porque el gobierno en el poder, al igual que lo hizo el PRI y el PAN, va a seguir aprovechando los colores institucionales para promocionar su partido.
Esperemos, ahora sí que, por el beneficio de todos, que se llegue el día que el poder legislativo finalmente apruebe una iniciativa en este sentido porque sería un ahorro muy significativo y los colores de edificios, incluso placas vehiculares, como sucede en otros estados, solo serían repintados como medida de mantenimiento, y su costo sería mucho más barato, y por ende esas “economías” se podrían aprovechar en otras cuestiones de beneficio social.

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