SIN CORTAPISAS
Por: Claudia Vázquez Andrade
Primer descalabro
La Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas, que podemos llamar está en su segunda temporada de este gobierno, se encuentra en un proceso de evaluación “exhaustiva” de todo su personal, incluidos los niveles directivos y mandos superiores, un proceso que podría terminar con relevos o denuncias penales si se detectan irregularidades.
Las declaraciones del Fiscal, Jesús Eduardo Govea Orozco han hecho eco en la dependencia, donde mas de uno sigue “aferrado” a la silla, sin comprender que esto es parte de la estrategia del proceso de transformación y que los relevos se realizarán, aunque aseguran que será de manera gradual, basado en el desempeño del personal y los resultados.
Aunque mas de uno se pregunta ¿Están frente a una verdadera evaluación o ante una depuración de figuras incomodas? porque la percepción ciudadana es que el aparato de justicia estaba al servicio del ex gobierno panista.
Verdad o no la advertencia esta sobre la mesa, habrá una evaluación con ella, relevos, pero si en el proceso se detectan anomalías, deberán seguir el cauce legal correspondiente. El objetivo dice el Fiscal, es fortalecer el funcionamiento institucional y mejorar los resultados en el proceso de procuración de justicia.
Y es aquí donde surgen los cuestionamientos, al recordar una de las últimas investigaciones y el primer descalabro de la Fiscalía, por lo ocurrido en el Hospital Infantil de Ciudad Victoria, donde un hombre fue injuriado, detenido, pero finalmente puesto en libertad porque el juez que llevó su caso consideró que no había elementos suficientes para imputarlo.
¿La Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas le exonerará de manera pública para “limpiar” su nombre? ¿Son válidos los errores de la procuración de justicia que puede costarle no solo la deshonra a una persona, sino también su libertad?
Ante lo sucedido, ¿se puede confiar en la fiscalía y sus investigadores? O seguirá la presunción de que fabrican culpables dependiendo de la presión mediática.