MÁS DE UNA CUARTA PARTE DE LA POBLACIÓN PENITENCIARIA PERMANECE SIN SENTENCIA

MÁS DE UNA CUARTA PARTE DE LA POBLACIÓN PENITENCIARIA PERMANECE SIN SENTENCIA

  • MÁS DE UNA CUARTA PARTE DE LA POBLACIÓN PENITENCIARIA EN TAMAULIPAS PERMANECE SIN SENTENCIA

Italia Soler

El sistema penitenciario de Tamaulipas enfrenta una presión creciente derivada de la sobrepoblación carcelaria y el alto número de personas privadas de la libertad que aún no cuentan con sentencia, de acuerdo con datos del Registro Nacional de Detenciones.

Las cifras oficiales indican que en el estado se contabilizan 4 mil 030 personas privadas de la libertad, distribuidas entre los fueros común y federal, en un sistema con una sobrepoblación de 2 mil 063 internos, lo que evidencia un desajuste estructural entre la capacidad instalada y la población real en los centros penitenciarios.

Del total de personas recluidas, 3 mil 298 corresponden al fuero común. En este grupo, 829 personas permanecen en proceso sin sentencia, de las cuales 751 son hombres y 78 mujeres. En contraste, 2 mil 469 ya han recibido sentencia, integradas por 2 mil 338 hombres y 131 mujeres.

En el fuero federal, se reportan 732 personas privadas de la libertad. De ellas, 233 se encuentran en prisión preventiva, conformadas por 208 hombres y 25 mujeres, mientras que 499 ya han sido sentenciadas, de las cuales 474 son hombres y 25 mujeres.

Al sumar ambos fueros, 1,062 personas privadas de la libertad no cuentan con una sentencia, lo que representa más del 26 por ciento de la población penitenciaria total en Tamaulipas, una proporción que especialistas consideran preocupante desde la perspectiva de derechos humanos y acceso a la justicia.

Este escenario cobra especial relevancia al tratarse de personas que, jurídicamente, aún no han recibido una resolución definitiva, pero que permanecen privadas de su libertad en condiciones de sobrecupo, lo que limita su acceso a procesos adecuados y a programas de reinserción social.

El análisis por rangos de edad revela que la mayor concentración de personas privadas de la libertad se encuentra entre los 30 y 39 años, es decir, población en edad productiva, lo que también implica un impacto social y económico más amplio para las familias y comunidades.

En materia educativa, la mayoría de la población penitenciaria cuenta con secundaria completa; sin embargo, el registro identifica a 101 personas que no saben leer ni escribir, un dato que refleja rezagos estructurales y la necesidad de fortalecer programas educativos al interior de los centros penitenciar

Noticias relacionadas