Lucha del Cáncer de mama marcado por la desigualdad.
Por Marcela Guzmán
En Tamaulipas, el cáncer de mama no sólo representa un desafío médico, sino también un fuerte impacto económico para cientos de mujeres que sostienen a sus familias. Autoridades de la Secretaría de Salud reconocen que la desigualdad social condiciona de manera directa la forma en que las pacientes enfrentan el diagnóstico y continúan su tratamiento.
La jefa del Departamento de Cáncer en la entidad advirtió que no todas las mujeres parten de las mismas condiciones. Muchas de ellas son el principal sustento del hogar, trabajan en la informalidad o dependen del ingreso diario para garantizar alimentación y gastos básicos. Cuando la enfermedad aparece, la prioridad suele dividirse entre acudir a una quimioterapia o asegurar comida en la mesa.
El problema no se limita al acceso a medicamentos. Aunque los tratamientos oncológicos pueden estar disponibles en hospitales públicos, persisten barreras económicas como el costo del transporte, la pérdida de jornadas laborales y los gastos indirectos asociados a estudios, alimentación especial o cuidado de hijos.
La funcionaria también expresó preocupación por los casos en los que las pacientes carecen de redes de apoyo familiares o comunitarias, lo que agrava la carga emocional y financiera. La ausencia de acompañamiento, dijo, puede influir incluso en la adherencia al tratamiento.
Este panorama evidencia que el cáncer de mama debe abordarse no sólo desde la perspectiva clínica, sino también social y económica. El reto es que además de garantizar tratamientos oportunos implica considerar apoyos complementarios transporte, esquemas flexibles de atención, programas de respaldo económico y redes comunitarias que permitan a las mujeres continuar su lucha sin poner en riesgo la subsistencia de sus hogares.