Antonio Macías Ruiz.
Por: Antonio Macías Ruiz
FUTURO INSEGURO PARA LOS JOVENES
El PACTO DEL FUTURO es otro intento de las Naciones Unidas para frenar la guerra, el hambre y el daño ambiental. La misma promesa que desde su fundación en 1948 hizo a los jóvenes. Primero le llamó Declaración Universal de los Derechos Humanos. Después los Objetivos del Milenio, más tarde le llamó Programa 21, luego le llamó Agenda 2030 y ahora PACTO DEL FUTURO. En resumen, propone, lo siguiente:
1. Protección del medio ambiente y condiciones menos abusivas en perjuicio de los pueblos poco desarrollados que siguen imponiendo los grandes bancos mundiales.
2. Reformar el Consejo de Seguridad para renovar a los pueblos empobrecidos la esperanza que dejarán de ser víctimas de los poderosos. En ese Consejo, los más fuertes, deciden mucho de lo que pasa en el mundo, incluyendo las guerras.
3. Promete lograr el primer compromiso mundial de desarme nuclear.
4. Fomentar la cooperación y la protección de los derechos humanos para salvarlos los riesgos de mayor pobreza y nuevas formas de esclavitud a causa de los avances tecnológico que eliminan muchas formas de trabajo y tienden a controlar todo tipo de información para hacernos dependientes de los dueños de esos centros de poder que pretenden ser la fuente de todo el conocimiento y la información.
5. Promete, nuevamente, incluir a los jóvenes en la toma de decisiones y la solidaridad entre generaciones. Pretende evitar que siga creciendo la concentración de la riqueza en perjuicio de las nuevas generaciones.
6. Propone que el progreso se mida mediante formas que revelen la transformación de la pobreza por bienestar general y la protección de la naturaleza.
En pocas palabras en el PACTO PARA EL FUTURO, la Organización de las Naciones Unidas, admite la concentración de la riqueza, el aumento de la pobreza; admite que la industria de las armas y el control de la información siguen siendo una amenaza para las generaciones futuras y para la salud de todas la formas de vida, y, lanzo otro proyecto de buenas intenciones, pero vacío de acciones.
¿Usted qué opina? Le saluda Antonio Macías Ruiz.