Jubilados exigen respeto a pensiones y atención médica
Mayra González
No marcharon con prisa, porque ya no pueden. Lo hicieron con bastones, andaderas y pancartas, bajo el sol, algunos acompañados por sus familias. Pero lo hicieron. Decenas de jubilados de Petróleos Mexicanos y de la Comisión Federal de Electricidad tomaron las calles para enviarle un mensaje claro al gobierno federal de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo: sus pensiones, su atención médica y sus derechos no están en negociación.
Las consignas lo dijeron sin rodeos: “¡Fuera Morena!”, “Derecho que se quita, la justicia se debilita”, “Mi pensión no es dorada, mi pensión es bien ganada.” Detrás de cada frase, décadas de trabajo acumulado en campos petroleros, plantas eléctricas y turnos que no respetaban domingos ni días festivos.
Uno de los rostros de la protesta fue Víctor Díaz Padrón, jubilado de PEMEX desde 1978, quien lleva en la sangre la historia del sector energético nacional. Su abuelo, su padre, sus tíos y sus hermanos también entregaron su vida a la industria petrolera. Para él, lo que está ocurriendo no es un asunto administrativo, sino una afrenta a generaciones enteras.
Las denuncias no se limitaron a las pensiones. Los manifestantes también apuntaron al deterioro en la atención médica y al desabasto de medicamentos, afectaciones que, aseguran, golpean su salud física y emocional de manera simultánea.
La advertencia final fue tan contundente como la marcha misma: no piensan detenerse. Los jubilados dejaron claro que seguirán saliendo a las calles hasta que las autoridades federales los escuchen, porque consideran que lo que está en juego no son beneficios, sino derechos ganados con el sacrificio de toda una vida.