SIN CORTAPISAS
Por: Claudia Vázquez Andrade
¿Tampico brillará de nuevo?
El eslogan “Tampico brilla”, podría estar de regreso en el 2027, pues el panista Jesús Nader Nasrallah, dejó abierta la posibilidad de contender de nueva cuenta por la alcaldía jaiba.
El diputado federal fue claro al señalar que tiene propuestas para participar en el proceso electoral que está en puerta, pero, qué en el caso de la presidencia municipal, aun no lo tiene definido por el compromiso que significa y lo está “revisando” con la familia.
“Chucho” como le llaman los tampiqueños, es sin lugar a dudas un hombre prudente, por ello al ser cuestionado sobre las comparaciones de su administración con la actual, dijo:
“No es momento de entrar en polémicas, sino de seguir trabajando desde el espacio que hoy me corresponde”, marcando con ello una actitud respetuosa con la sucesora.
Lo que, si queda claro, es que Jesús Nader, en caso de contender de nueva cuenta por la presidencia del puerto jaibo, la ganaría por sí solo, sin necesidad incluso, de las siglas del PAN, y lo haría como dicen en el pueblo: con la mano en la cintura, porque si bien es cierto que el hombre fue respetuoso en su opinión sobre las comparaciones entre ambas administraciones, también es cierto que la actual alcaldesa sale perdiendo por el estado en que tiene a la ciudad.
“Tampico brilla”, era un slogan muy adhoc a la circunstancia que se vivía en ese tiempo, de tal forma que cuando arribabas en calidad de visitante, percibías el “brillo” por la limpieza de sus calles, el arreglo de sus jardines, el orden que se imponía en todos los aspectos.
Y obvio que el cambio es notorio, y ello se dio desde la llegada de la nueva administración, porque lo primero que hizo la alcaldesa fue retirar seis mil contenedores para la basura, retornando el viejo esquema de recolección que hoy tiene como resultado basura en las calles del centro de la ciudad y esquinas de las colonias.
Igual se nota el cambio en el mantenimiento de los jardines, vaya, hasta en la misma plaza principal se ve una diferencia.
Queda claro, con este caso, y otros como la misma capital tamaulipeca, que aspirar a un puesto de esta naturaleza, que es legítimo en cualquier persona, es entendible y aceptable, pero los partidos también tendrían que valorar la capacidad y experiencia de sus “candidatos” para operar un municipio, porque de otra forma se obtienen resultados como los actuales y no solo se desgasta y pierde su partido, sino lo que es peor, retrasa y estanca a toda una comunidad como es el caso de Tampico.
Aunque como bien dice el dicho: no tiene la culpa el indio, sino quien lo hace compadre.