SIN CORTAPISAS

SIN CORTAPISAS

Por: Claudia Vázquez Andrade

Cruz roja; en su peor momento

La Cruz Roja Mexicana, delegación Tamaulipas, está viviendo su peor crisis económica, política y social, al grado que ha tenido que cerrar sus bases ubicadas en Tampico, Altamira, Soto La Marina, Aldama, Xicoténcatl, Llera, Miguel Alemán y Victoria.
Por primera vez en la historia de este benemérita Institución, se reconoció y se hizo público, que hubo manejos turbios en los recursos, imposibilitando la prestación del servicio en estos municipios.
Por ello, como es del conocimiento popular, en el caso de la capital de Tamaulipas, se retiró a varias personas de su función, y finalmente cerraron por tiempo indefinido las oficinas.
La verdad, es que algo tendrán que hacer las autoridades de la Cruz Roja, pero también las de gobierno, tanto del Estado como de los municipios en donde dejó de prestarse el servicio de auxilio.
Porque si bien es cierto que la sociedad entiende la situación por la que atraviesa la institución, también es cierto que, a la hora de requerir auxilio, el afectado, enfermo o accidentado, no le interesa nada más que recibir la atención necesaria en ese momento.
Y es ahí en donde Estado y municipio son considerados responsables, y si bien es cierto que existe voluntad política por ambas autoridades para atender los llamados de auxilio, también es cierto que la falta de unidades, personal especializado y presupuesto suficiente, no permite cumplir las expectativas del ciudadano.
De ahí la necesidad de fortalecer a la Cruz Roja con recursos suficientes para su operación, con el compromiso, claro, de mejorar los controles en cuanto a la operación de los recursos, llámese financieros, materiales y humanos, y con ello, amén de castigar a quien haya traicionado a la institución, recuperar la confianza de las personas, y como resultado, el interés por cooperar en las campañas de recaudación.
La Cruz Roja, sin lugar a dudas que es necesaria, y por su condición de carácter social, debería estar al margen de intereses políticos, para evitar conflictos que pongan en riesgo la operación de la misma a la hora de hacer cuentas, no solo con quienes forman parte de una nómina, sino también de aquellos que, siendo voluntarios, de pronto desvían el interés sano con que llegaron.

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