SIN CORTAPISAS
Por: Claudia Vázquez Andrade
Un “estate quieto”
El mensaje del gobernador del Estado Américo Villarreal Anaya, a la clase política de Morena fue claro y preciso al señalar que en este momento no hay agendas personales, proyectos individuales adelantados ni espacios para la improvisación.
El líder moral de Morena en la entidad no se anduvo por las ramas para dejarle claro a los “acelerados” que; “los tiempos políticos los define el movimiento, y cuando haya decisiones que tomar, se comunicarán con claridad y de frente, como debe ser”.
En pocas palabras, se puede decir que fue un “estate quieto” para los aspirantes a un puesto de elección popular que ya andan en franca campaña.
Porque para nadie es un secreto que no son pocos los políticos y funcionarios que amparados en sus posiciones se la pasan de reunión en reunión buscando el apoyo ciudadano.
Y para prueba de ello, basta ver en redes sociales la serie de fotos de estos personajes, tanto del Congreso de la Unión, como del Senado, o igual del Congreso Local o de las Delegaciones Federales, y hasta de las mismas secretarías estatales. De los presidentes municipales no se podría decir cosa distinta.
Por supuesto que el gobernador Américo recibió el respaldo de la clase política y sus colaboradores, de ahí que personajes como el ex panista Humberto Prieto, que se sumó al llamado, aunque aclaró que hay actividad legislativa que podría confundirse con interés personal, o como se dice, actos anticipados de campaña, pero que solo es trabajo territorial.
Y en ese sentido se tendría que entender, dice el diputado local, que sus compañeros, y quizás él mismo, aunque no lo dijo, solo cumplen la demanda ciudadana de no abandonar a la gente de sus distritos.
Por lo pronto, la “línea” si se puede llamar así, ya fue dada, y ella viene desde la federación, así que solo será cuestión de tiempo para ver hasta donde los aspirantes le bajan a su actividad proselitista, porque podrán asegurar lo contrario, pero la realidad y sus acciones demuestran su interés por acumular puestos políticos.
Ahora sí que como diría el dicho popular, en el pecado, podrían llevar la penitencia.