SIN CORTAPISAS

SIN CORTAPISAS

Por: Claudia Vázquez

Una tras otra

El contenido de la iniciativa de Reforma a la Ley Electoral sigue siendo un misterio, sin embargo, hoy, si la presidenta Claudia Sheinbaum no cambia de opinión, finalmente será presentada al Congreso de la Unión para su análisis y por supuesto su aprobación.
Claro que, como es del conocimiento público, las especulaciones, motivadas por los trascendidos del contenido de la famosa reforma, ha provocado reacciones encontradas entre los ciudadanos, mientras que, en los partidos opositores, un rechazo generalizado.
De ahí, que hasta ahora estemos enterados que el gobierno federal pretende reducir el número de legisladores plurinominales en ambas cámaras, así como el financiamiento público, la forma de elección de las posiciones plurinominales que se definan, pero, además, también, y aunque tampoco se ha oficializado, quitar el Programa de Resultados Preliminares, lo que conocemos como PREP.
Y ello, también es rechazado por la ciudadanía y los partidos políticos, porque ese método, no solamente mantiene informado al elector de como se perfila el triunfo de alguno de los contendientes, sino que también le da certeza sobre su voto, y valida la elección finalmente.
El mejor ejemplo de esta presunción y percepción, es la elección federal del año dos mil, cuando ganó la presidencia Vicente Fox Quezada, los números que arrojaba precisamente el PREP y las famosas encuestas de salida, llevaron a que el entonces presidente Ernesto Cedillo, reconociera el triunfo del panista cuando eran apenas las ocho de la noche.
El resultado era tan incuestionable, asi como las mismas encuestas de salida, que no hubo cuestionamiento alguno.
La transición fue tersa y se reconoció en ese momento la democracia que imperaba en el país, así como el trabajo de los órganos electorales y su sistema de elección.
Igual sucedió cuando ganó Andrés Manuel López Obrador, el sistema de conteo rápido y el PREP avalaron su triunfo, y aunque hubo inconformidades, también es cierto que el fondo político no pasaba desapercibido para el ciudadano común, que fue precisamente quien salió a votar y esperaba el reconocimiento a su decisión.
Igual sucedió en Tamaulipas cuando ganó la gubernatura el PAN y luego Morena.
Por lo pronto asegura el Instituto Nacional Electoral que se vería obligado a diseñar mecanismos alternativos para informar a la población los resultados electorales.
Partiendo de ello, y con los antecedentes que confirman la efectividad de todo el sistema de elecciones, entonces porque
pensar en cambiarlo, porque intentar inventar
“el hilo negro”

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