SIN CORTAPISAS

SIN CORTAPISAS

Por: Claudia Vázquez Andrade
Candil de la calle…
El campo tamaulipeco está de nueva cuenta en crisis por la falta de agua, aunque habrá que decir que la afectación podría alcanzar también a la población de toda la zona norte de la entidad si persiste la ausencia de lluvias.
La situación es tal, que los agricultores del Distrito de Riego 025, dejaron de sembrar 100 mil hectáreas por falta de agua, y el resto de las tierras, hablamos de otras 100 mil, los productores se aventurarán a tirar la semilla con la esperanza de ser bendecidos por el Dios Tláloc.
La verdad es que, a decir de Jorge Luis López Martínez, Presidente del Consejo Estatal Agropecuario de Tamaulipas, el panorama es muy complicado para el sector agropecuario por las decisiones tomadas en torno al Tratado Internacional de Aguas, y las entregas anticipadas de agua a los Estados Unidos.
Por ello, la producción de granos está en riesgo, por la superficie que se dejó se sembrar y la incertidumbre de producción de las sembradas si no se registran lluvias, porque queda claro que no habrá agua para riego agrícola.
De hecho, la preocupación de la gente del campo va más allá de la producción de granos, porque se asegura que está en riesgo el abastecimiento de agua para el consumo humano, porque de acuerdo con los “números oficiales”, si no llegan las lluvias, solo se tendrá agua para la mitad del gasto diario, lo que significa que habrá necesidad de racionalizar el llamado vital liquido, y eso esperando que finalmente no se cuente ni con la cantidad estimada, dada las fugas constantes en la red hidráulica que cada día está más deteriorada en casi en toda la zona norte de la entidad.
Queda claro que el campo sigue siendo otro de los talones de Aquiles del gobierno federal, porque no hay una estrategia definida que saque al sector del estancamiento en que se encuentra.
Y no se trata de decir que es una cuestión de falta de apoyos nada más, no, es mucho más que eso; se requiere de un estudio real de la situación que guarda el campo en el país, aptitud de la tierra, el ganado, la maquinaria, semillas, y todo lo que ello significa, además de priorizar sobre los tratados internacionales el abasto de agua para las necesidades del campo, amén claro del consumo humano.
Es entendible que haya reglas, leyes y tratados que datan de años, pero tratándose del agua, no debería haber ninguna ley o mandamiento sobre el abasto para el consumo humano, y tampoco para la producción en el campo, porque a final de cuentas de que servirá tener contentos a los vecinos si no tenemos agua y lo necesario para sobrevivir, como serían los granos, la leche, la carne y todo lo que se da en el campo.
De continuar la sequía, muy seguramente el próximo año, la historia será peor, porque se dejará de sembrar, por lo menos en los distritos de riego.
Como dirían en el rancho, no se debe ser candil de la calle, oscuridad de la casa.

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