SIN CORTAPISAS
Por: Claudia Vázquez Andrade
¿Quién le pone el cascabel al gato?
El Auditor Superior del Estado en Tamaulipas, Francisco Noriega Orozco, anda creativo, y presentó a la Comisión de Vigilancia y a la Junta de Gobierno del Congreso del Estado, una Reforma de Ley en materia de Fiscalización, para que ese órgano de control cuente con facultades y atribuciones para fiscalizar a los ayuntamientos en el año electoral.
¿Qué es lo que pretende el Auditor? Pues según dijo, que los alcaldes dejen atendidas por ellos mismos las observaciones hechas a sus cuentas públicas y no sea responsabilidad de los que vienen.
Y la verdad no está mal la idea, porque de acuerdo con los casos documentados, las observaciones de la Auditoria Superior del Estado terminan atendiéndolas y aclarandolas los nuevos alcaldes, y en muchas de las veces, por “mareo” de poder, o simple exceso de soberbia, varios ex alcaldes ni siquiera cumplieron con el mandato de ley de la entrega-recepción, y, sin embargo, no hay amonestación alguna para ellos.
De tal suerte que, la propuesta de Noriega Orozco, vale la pena analizarla, incluso, se podría pensar en ponerla como requisito para participar por un puesto de elección popular, o sea, presentar una constancia de no adeudo con la Auditoria Superior del Estado, algo parecido con la constancia de antecedentes no penales, amén claro, de requerir también el acta de entrega-recepción.
Con ello, el alcalde “saliente”, no dejaría pendientes administrativos a su sucesor, y el elector podría confiar en su honestidad y darle de nuevo su voto, porque la presunción sería que aprobó sus cuentas públicas.
Claro que, para nadie es un secreto que las famosas cuentas publica, por lo menos hasta el sexenio pasado, se han utilizado como moneda de cambio para las negociaciones políticas, de ahí que haya cualquier cantidad de ellas que nunca fueron solventadas las observaciones y finalmente, por el paso de los años, estas ya no son imputables.
No se puede decir que hoy la situación es distinta, aunque si se tiene que reconocer que la Auditoria Superior del Estado no ha tenido “empacho” en informar a la opinión publica las irregularidades encontradas no solo en las Comapas y administraciones municipales pasadas, sino también de los actuales.
Aunque también es verdad, que, quizás por los procedimientos y sus tiempos, no hay un solo caso que haya sido consignado a la autoridad judicial, y ninguno de los 41 de los 43 alcaldes que presentaron irregularidades en sus cuentas, ha sido expuesto por el incumplimiento a esas observaciones.
En fin, el tema o propuesta de reforma de ley ya fue puesto sobre la mesa, habrá que esperar si la mayoría legislativa, entiéndase el partido en el poder, está dispuesto, como dirían en el pueblo: ponerle el cascabel al gato.