Antonio Macías Ruiz

Antonio Macías Ruiz

Por: Antonio Macías Ruiz

SALARIO Y DERECHOS HUMANOS

La carestía de la vida no cesa. A la carestía se suma el desempleo que sigue siendo problema grave. El aumento al salario pronto es alcanzado por la carestía. Aun no se garantiza que el bienestar llegue a todos según sus méritos, necesidad y capacidad productiva.

Todo esto afecta derechos humanos, como, la educación, la salud, la vivienda, la seguridad, y explica que los gobiernos otorguen pensiones y becas para evitar mayor inseguridad y la rebelión violenta porque con esos apoyos, cuando menos, comen los que el sistema les niega trabajo remunerado estable. Así, con becas y pensiones, se desea que no aumente el crimen y poco se hace por atacar las causas que no se garantice el bienestar justo.

Así funciona el sistema económico de libre empresa y libre mercado. No está hecho para garantizar empleo digno a todos ni controlar los precios en un nivel justo.

Seguramente le han dicho que dar trabajo a todos, pagar salarios dignos y mantener precios bajos afecta a la industria y ahuyenta la inversión, y desde luego esto es cierto, pero sin duda no es justo. Justo sería, por ejemplo:

1. Evitar que los grandes grupos empresariales mundiales jueguen con la economía para tener ganancias excesivas a costa de la mayoría. Son pocos los empresarios que tienen el control de la economía. La mayoría solo acepta las reglas del juego trabajando duro para pagar deudas y gastos de operación. Tarea difícil y no todos sobreviven a la dura competencia.

2. Justo sería mejorar el sistema legal para que esos pocos grandes grupos empresariales que controlan la economía, paguen los impuestos que corresponden a sus excesivas ganancias. Por ahora, el gobierno sigue luchando por cerrar las vías de escape (la elusión fiscal) que utilizan los grades evasores de impuestos asesorados por expertos en planeación fiscal.

3. Justo sería repartir mejor el pastel de la riqueza. Esto es un gran reto que exige repensar la economía. Es una de las metas que recomienda la ONU en su agenda 2030 bajo el lema, que nadie se quede atrás.

El mal reparto del pastel del bienestar viola la regla democrática en donde dice que la democracia es el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo, es decir, de todos.

El mal reparto del pastel del bienestar también contradice los principios de la doctrina social de la iglesia. Entre otros principios, la solidaridad y el bien común.

 

¿Usted qué opina? Le saluda Antonio Macías Ruiz

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