
El arte de la fuga
Por: Desiderio García
La nueva CURP: ¿avance o riesgo?
La presidenta Claudia Sheinbaum está impulsando una reforma que podría cambiar por completo el sistema de identificación en México. Su propuesta busca que la Clave Única de Registro de Población, mejor conocida como CURP incorpore la fotografía y datos biométricos del ciudadano, convirtiéndola en el único documento oficial y obligatorio de identidad en el país. A simple vista, esto parece un avance hacia la modernización, pero ¿qué consecuencias podría tener para la privacidad y los derechos de los mexicanos?
El gobierno argumenta que una CURP con información biométrica haría más rápida la validación de identidad, facilitando el acceso a trámites y servicios tanto públicos como privados. Además, se presenta como una herramienta clave para asegurar el derecho universal a la salud, al vincular los datos de los ciudadanos al Sistema Nacional de Salud. En teoría, la idea suena práctica y eficiente, pero concentrar tanta información personal en una sola base de datos genera preocupaciones.
Uno de los riesgos más grandes es la seguridad de los datos. México ha vivido filtraciones de información en el pasado, como la que ocurrió en 2016 con el robo de datos del INE, donde millones de registros de votantes quedaron expuestos en internet. Ante este antecedente, surge una pregunta crucial: ¿puede la Secretaría de Gobernación garantizar que nuestros datos biométricos estén completamente protegidos? Si la respuesta no es un sí rotundo, entonces esta propuesta debería ser sometida a un análisis más riguroso.
Otro punto importante es el remplazo de la credencial del INE como principal documento de identificación. Aunque podría parecer solo un cambio técnico, esta transición tiene implicaciones políticas. La credencial del INE no solo nos identifica, sino que también es fundamental para el ejercicio democrático en el país. Si pierde relevancia, ¿podría esto afectar la importancia de su tramitación en el futuro?
El impacto en la vida cotidiana también merece atención. Actualmente, muchas personas resuelven trámites con una identificación tradicional. Si la CURP biométrica llega a ser el único documento válido, millones de ciudadanos podrían tener dificultades para acceder a servicios esenciales mientras tramitan su nuevo documento.
El tema que genera más preocupación de esta reforma es la inclusión de datos biométricos de niñas, niños y adolescentes en el Registro Nacional de Población (Renapo). El proyecto propone crear un programa para integrarlos a este sistema en colaboración con las autoridades de todos los niveles de gobierno.
Aunque la intención es vincularlos al sistema de salud y otros beneficios gubernamentales, surgen serias dudas sobre cómo se protegerá la identidad de los menores y cómo se usará su información en el futuro. ¿Quién asegurará que estos datos no serán utilizados para otros fines? La falta de mecanismos claros de transparencia y auditoría podría abrir la puerta a posibles abusos con la información personal de los más jóvenes.
Aunque la idea de un sistema de identificación más eficiente tiene sus ventajas, no puede implementarse sin un debate exhaustivo sobre la seguridad de los datos, la protección de los derechos ciudadanos y la transparencia del proceso. Debate que seguramente en el Poder Legislativo no se dará. En un país donde la confianza en las instituciones es débil, imponer una medida de tal magnitud sin un sistema de supervisión independiente puede generar más problemas que beneficios.