El potente tifón Hagibis tocó tierra ayer en Japón, con mayor fuerza en Tokio, con unas lluvias “nunca vistas” que provocaron inundaciones y corrimientos de tierra que dejaron al menos cuatro muertos, según un balance provisional emitido por las autoridades.

Más de 90 personas resultaron heridas y unas 15 estaban desaparecidas.

Hagibis alcanzó la capital nipona con vientos de 200 km/h, según la Agencia Meteorológica de Japón (JMA).

Más de siete millones de japoneses fueron desalojados después de que las precipitaciones alcanzaran niveles de récord que motivaron la activación de la alerta máxima por lluvias en varias regiones, un nivel reservado ante la previsión de catástrofes.

“Me fui porque el otro tifón arrancó el tejado de mi casa y llovía dentro de ella. Estoy muy preocupado”, contó a la televisión local un anciano de 93 años que acudió a uno de los refugios en Chiba, una zona afectada por otro tifón el mes pasado.

Además, un sismo de magnitud 5.7 sacudió esa zona, pero no provocó alerta de tsunami.

Cerca de medio millón de hogares se quedaron sin electricidad en Tokio, varias fábricas, supermercados y tiendas de la capital cerraron.

Eventos culturales y deportivos fueron cancelados.

La JMA alertó sobre el riesgo de deslizamientos de tierra, olas inmensas e inundaciones.

Varios ríos se desbordaron, entre ellos Tama, al oeste de Tokio, que pasa por zonas altamente pobladas.

Las autoridades liberaron parcialmente el agua de varias presas que amenazaba con desbordarse, lo que aumentó los temores de inundaciones y desató el pánico entre los ciudadanos.