Apesar de que los gobiernos de Francia, Alemania, Rumania, Portugal, España y Luxemburgo aceptaron ayer recibir a los inmigrantes que están abordo de la nave española Open Arms desde hace dos semanas, sólo a nueve personas dejaron desembarcar pese a las malas condiciones en las que se encuentran todos.

Al amanecer de ayer la nave ya se encontraba frente al puerto italiano de Lampedusa, sin embargo, no la autorizaron a entrar.

Mientras la nave Open Arms esperaba frente al puerto de Lampedusa para poder desembarcar, en tierra el ministro del Interno, Matteo Salvini, luchaba contra el gobierno, que se negó a respaldar su decreto de prohibición de ingreso.

El aún presidente del Consejo de Ministros, Giuseppe Conte, escribió una carta a Salvini, reprochándole su política de “puertos cerrados” y le recordó que ya seis países de la Unión Europea están dispuestos a recibir a los inmigrantes a bordo de la Open Arms.

Salvini reiteró su repudio a los “traficantes de personas” y le contestó a Conte que si prefería al Partido Democrático, lo dijera claro.

Y es que en la época en que gobernó ese partido, las naves llenas de inmigrantes inundaron los puertos italianos.

Esto después de dos semanas en las que el Open Arms navega en el Mediterráneo sin rumbo fijo por el cierre de puertos en Italia y Malta, y también España que no recibe embarcaciones desde 2018.

Médicos verificaron la salud de los 147 inmigrantes a bordo y constataron las pésimas condiciones sanitarias en las que conviven.

También reportaron que muchos tienen, además, heridas por armas de fuego, las que ya se infectaron.