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Antonio González Sánchez

 

Por José Gregorio Aguilar Torres.

Miércoles 11 de Enero del 2017.

En relación al clima de violencia que se vive diferentes entidades como Tamaulipas,  los sacerdotes no se pueden esconder ni dejar de cumplir con sus obligaciones eclesiásticas, aclaró el Obispo de la  Diócesis de Victoria, Antonio González Sánchez.

Entrevistado en forma particular sobre la más reciente desaparición de un sacerdote en Saltillo Coahuila y las medidas preventivas que podrían adoptar los presbíteros para evitar riesgos ante posibles hechos delictivos, el jerarca católico puntualizó que los ministros de culto, al igual que el resto de la sociedad, deben continuar su vida normal.

Recordó que la Diócesis a su cargo ya experimentó el dolor y la impotencia cuando el sacerdote Carlos Ornelas fue secuestrado hace más de tres años  al  terminar  de oficiar   la misa en la parroquia los Cinco Señores  del municipio de Jiménez y cuya desaparición no ha sido esclarecida por las autoridades.

Al hablar de esta forma, el Obispo aclaró que no se trata de resignarse, pero recalcó que los párrocos, al igual que todos los ciudadanos, no pueden hacer nada frente a la inseguridad y tienen que aceptar, dolorosamente, los hechos delictivos que se registran: