A seis meses de la tragedia en la que 137 personas fallecieron por la explosión e incendio de un ducto de Pemex, pobladores y amigos de las víctimas consideraron que la desgracia ocurrió por la falta de conciencia social.

De las 137 víctimas que fallecieron en la tragedia del 18 de enero, 58 eran originarias del municipio de Tlahuelilpan; sin embargo, el sitio donde ocurrió la explosión del ducto de Pemex se ubica en el ejido de Tlaxcoapan.

Carlos Servando, de 21 años, vecino de la colonia Cuauhtémoc, de Tlahuelilpan, perdió a dos primos, un tío político y cuatro amigos. “La pérdida aún duele, no es algo que se pueda superar tan fácilmente”, dijo.

“Yo estaba trabajando ese día. Entré a las 10 y me enteré por las redes sociales de la fuga. Después de las 7 de la noche, recibí una llamada de mi familia, preguntándome que dónde me encontraba y si estaba bien. La necesidad de muchos es lo que no los dejó pensar, que por una chispa podía ocurrir esto”.

Aunque la desgracia dejó su rastro en municipios vecinos, como Tezontepec de Aldama, Tlaxcoapan, Tepetitlán y Tetepango, fue en Tlahuelilpan donde se tuvo más víctimas, 58 de 137 fallecidos.

Helios Xavier Mora Madrid, director del Centro Cultural —que, tras la desgracia se acondicionó como centro de mando para informar de fallecidos— señaló que, de los 170 huérfanos que perdieron a sus papás, sólo una decena acuden aún a terapia artística.

Construyen memorial

En el ejido de Tlaxcoapan, el paisaje ha cambiado drásticamente. El canal de riego fue sepultado con toneladas de tierra y en éste se trazó un camino imaginario a cuyos costados lucen 15 capillas recientemente construidas, unas pintadas y otras en obra negra.

Además de las capillas, a los costados del camino donde ocurrió la tragedia, fueron colocadas las cruces de quienes no han contado con los recursos para construir una ermita en memoria de sus víctimas. Algunas cruces son adornadas con la vestimenta de los fallecidos o muestran imágenes religiosas.

Cambió sus vidas

De un instante a otro, la vida de José Guadalupe cambió. La tarde de la explosión acudió, junto con su hermano, al predio del accidente.

“Fuimos por curiosidad y ahí encontré a unos compañeros y nos metimos a platicar con ellos y no pasaron ni cinco minutos cuando sucedió la explosión y pues no me dio tiempo ni de correr, todo se puso muy oscuro”, afirmó José Guadalupe, sobreviviente de la explosión.

José Guadalupe es uno de los pocos sobrevivientes. El 85% de su cuerpo presenta quemaduras de tercer y cuarto grado, su cabeza aún no cicatriza y la movilidad en su cuerpo es mínima.

Sus planes de regresar a estudiar se truncaron, ahora José Guadalupe acude dos días por semana a terapias de rehabilitación, y en casa, su mamá le realiza curaciones y masajes.

“No entienden”

Por su parte, el director de Protección Civil y Bomberos de Tlahuelilpan, Ángel Barañano, señaló que “sí ha bajado muchísimo la cantidad de tomas clandestinas, pero bueno, siguen trabajando estos señores (los huachicoleros) no entienden, no ha pasado a mayores gracias a Dios, y esperemos que así se mantenga”, puntualizó.