En Estados Unidos, la mariguana medicinal y sus diversas aplicaciones se han convertido en un negocio cada vez más redituable.

Actualmente, 40 estados de la Unión Americana permiten el uso medicinal de la mariguana o bien el aceite de cannabidiol, de acuerdo con la empresa de análisis de drogas y medicamentos Disa. Si bien cada entidad cuenta con sus legislaciones, es un mercado que ha ganado popularidad.

De acuerdo con la empresa de análisis BDS Analytics, en 2017 el mercado de la yerba dejó nueve mil millones de dólares en ganancias. Con lo cual, según cálculos de la empresa, la cifra podría llegar a 12 mil millones para 2022.

Lorena Beltrán, presidenta de la nueva Asociación Mexicana de la Industria Regenerativa de la Cannabis, explicó a Excélsior que pacientes recurren a la planta cuando requieren un tratamiento natural para determinadas condiciones físicas, entre las cuales están 80% de los padecimientos que atacan al ser humano.

Según la definición del Instituto Nacional de Abusos de Sustancias (NIH, por sus siglas en inglés) en la Unión Americana el término mariguana medicinal consiste en el uso de la planta sin procesar o de sus extractos básicos para emplearlos en el tratamiento de síntomas de enfermedades.

Sin embargo, actualmente, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) no reconoce a la planta como medicina.

Pese a eso, la FDA aprueba el uso de dos medicamentos en forma de píldoras que contienen esas sustancias. Se trata de dronabinol y nabilone.

Además seis estados de Estados Unidos permiten el uso de aceite.

“Los cannabinoides son sustancias químicas asociadas con delta-9-tetrahidrocannabinol (THC), el principal ingrediente psicoactivo de la mariguana que altera la mente de quien lo consume. La planta de mariguana contiene más de 100 cannabinoides”, detalló el NIH en su página de internet.

De acuerdo con el estudio Farmacias contra dispensarios: el futuro de los cannabinoides como medicamentos, 41% de los usuarios de la yerba reportaron una reducción en el uso de las sustancias de venta libre.

Asimismo, 39% redujo sus tratamientos convencionales, según el reporte publicado por BDS en junio pasado.

Sin embargo, advirtió la dependencia, existen riesgos en su consumo.

Tanto fabricantes ilegales como científicos han producido muchos cannabinoides de laboratorio.

“Algunos de estas sustancias son sumamente poderosos y causan efectos graves en la salud cuando se les emplea en forma inapropiada”, advirtió la dependencia norteamericana.

FUMAN MENOS

De acuerdo con el estudio Monitoreando el futuro: tendencias en la prevalecencia de varias drogas, los jóvenes consumen menos mariguana.

En 2017, 37.1% de los adolescentes de bachillerato admitió que fumó la yerba en los últimos 12 meses. Por encima de 35.9% de 2018. Además, sólo 5.8% reconoció que la consume diariamente.

Lorena Beltrán, quien ha estudiado la industria de la mariguana desde 2014, recordó que hace casi un siglo, la planta era de uso común, era considerada un remedio herbolario.

“Pero, ahora, la mayoría de las personas creció en un ambiente de prohibición, con la idea de que era una droga o la entrada hacia otras drogas. Aunque no hay evidencia científica de lo contrario”, afirmó.

De acuerdo con el reporte de BDS, en las entidades donde existe el uso medicinal de cannabinoides, el uso de opioides ha bajado 30 por ciento.

Además de que es un tratamiento con escasos efectos secundarios.

“La gran ventaja es que es un tratamiento natural muy fácil de obtener. Por lo que es necesario llamar a un uso adecuado y responsable”, concluyó Beltrán.