Las autoridades cubanas informaron que la muerte de una niña, a la cual se le colocó una vacuna a mediados de octubre, no obedeció a la sustancia sino la mala manipulación por parte de una enfermera, en un caso que llamó la atención en la isla.

El deceso de la menor de un año y otros tres que sufrieron síntomas adversos asociados a la inmunización contra la Parotiditis, Rubéola y Sarampión (PRS) sacudió a la sociedad cubana, que tiene un sistema de salud gratuito con esquemas de vacunaciones muy amplios.

Muchas familias siguieron prácticamente aterradas el caso pues esta vacuna se coloca a los pequeños de entre uno y seis años.

Los tres niños habían sido vacunados en el mismo lugar y los otros dos sobrevivieron. Inicialmente también se identificaron otros dos menores más con síntomas extraños pero se descartó que hubieran sido afectados por la inmunización.

Se demostró que la causa de los eventos… fueron por violaciones de las normas establecidas en la vacunación, provocados por negligencias durante el proceso de conservación, preparación, manipulación y exposición del bulbo utilizado”, explicó este sábado un comunicado del Ministerio de Salud.

Los niños no fueron afectados por la sustancia para inmunizarlos –que Cuba compra a la India y luego certifica–, sino por un cuadro de “Síndrome de Shock Tóxico, provocado por una bacteria (Estafilococo aureus), aislada en las investigaciones realizadas”, expresó la nota.

A la enfermera involucrada directamente en este hecho, se le aplicó la medida de separación definitiva del Sistema Nacional de Salud, la inhabilitación del ejercicio de la profesión y se encuentra en proceso de instrucción penal”, destacó el comunicado, al tiempo que indicó que otros directivos del centro a donde se aplicó la vacuna también fueron sancionados.

Desde 1986 a diciembre del 2018 se aplicaron en Cuba unas nueve millones de dosis de la vacuna PRS, sin la ocurrencia de eventos graves. Del lote implicado, se administraron este año en el país, 43.630 dosis, sin reportes negativos.