La Comisión Federal de Electricidad (CFE) invertirá dos mil millones de pesos en los siguientes dos años, en el “reforzamiento de la red de Transmisión en la Península de Yucatán”, que permitirán incorporar el doble de la energía que actualmente llega a dicha zona.

En conferencia, funcionarios de la empresa aseguraron que el objetivo de estos trabajos es darle mayor confiabilidad a la red de transmisión que interconecta el sureste con la península.

Noé Peña Silva, director general de CFE Transmisión, aseguró que se trata de infraestructura ya existente que será adecuada para evitar la interrupción del servicio en la Península de Yucatán, por lo que la empresa ya está trabajando una doble línea que corre desde Malpaso, Chiapas, hasta Ticul, en Yucatán.

La obra incrementará la transferencia de energía eléctrica desde el sureste del país en beneficio de 1.9 millones de clientes. Se estima que entre en operación en dos años y cuente con una inversión aproximada de dos mil millones de pesos.

El objetivo es “duplicar la capacidad hasta mil megawatts en esa ruta, con una inversión estimada de dos mil millones de pesos. La primera etapa es un transformador que se instalará en Escárcega y estará listo en mayo del 2020; y el proyecto completo se estima en mayo de 2021”.

Durante su intervención José Manuel Muñoz, subgerente de generación de CFE, aseguró que en el país no habrá apagones, aun cuando se espera un aumento en la demanda durante el verano.

Dijo que lo advertido el pasado miércoles por el presidente de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), Guillermo García Alcocer, sobre la posibilidad de interrupciones en el servicio y alertas críticas por carencia de gas natural, solo son declaraciones amarillistas.

 

EN JUNIO, EL GASODUCTO

 

El gasoducto marino que construyen TransCanada e IEnova entrará en operación hasta junio de este año, lo cual significa un retraso importante del proyecto, pues se esperaba que estuviera listo en octubre del año pasado.

Este es uno de los siete gasoductos que están parados, y por los cuales la CFE ya pagó más de nueve mil 300 millones de pesos en los últimos dos años, bajo el concepto de “situaciones de caso fortuito” o “fuerza mayor”.

La CFE detalló que el arranque de operaciones tiene que ver con problemas de carácter técnico, específicamente por las “soldaduras” en algunos puntos cercanos a la costa.