Scott Boras siguió encendido en el diamante de las negociaciones. En su primer turno del lunes pegó un hitazo al cerrar el contrato de Stephen Strasburg por 245 millones de dólares y el martes se voló la barda al conseguirle a Gerrit Cole el mejor convenio para un lanzador en la historia con 324 mdd. El astuto agente de beisbolistas se fue ayer hasta la antesala con los Angelinos de Los Ángeles, al acordar 245 millones de dólares para Anthony Rendón. En total 814 mdd en tres días.

Boras también consiguió, apenas el pasado 2 de diciembre, un convenio de cuatro años y 64 millones para Mike Moustakas con los Rojos de Cincinnati. Además, tiene disponibles en el mercado a los lanzadores Hyun-jin Ryu y Dallas Keuchel, con quienes podría superar los mil millones de dólares en el total de sus negociaciones en contratos multianuales.

Un éxito más para el afamado representante de peloteros, que también es un dolor de cabeza para los dueños de los equipos, a quienes no les queda de otra más  que sentarse con el sagaz negociador. En la mayoría de las veces sale como el gran triunfador en el mercado de la agencia libre.

 

ENCONTRÓ SU MINA DE ORO

Scott Boras, nacido en California el 2 de noviembre de 1952, fue un destacado beisbolista colegial y quien en algún momento buscó abrirse un camino en las Grandes Ligas al jugar en sucursales de los Cardenales de San Luis y Cachorros. Pero sus recurrentes lesiones en las rodillas evitaron que destacara en las ligas menores, por lo que decidió ponerle fin a su carrera luego de cuatro años.

Boras decidió retomar los estudios y cursó la carrera de Derecho, que sería clave para incursionar en el negocio deportivo.

En 1980 comenzó con su actividad como representantes de beisbolistas con dos de sus excompañeros.

Su primer éxito como agente lo tuvo en 1984 al conseguir uno de los contratos más altos de esos tiempos que fue para el pitcher Bill Caudill, quien recibió 8.7 millones de dólares por cinco años con los Azulejos de Toronto.

Con sus negociaciones de contratos, pronto fundó la empresa Boras Corporation, la cual actualmente cuenta con 75 empleados entre economistas, ingenieros de computación, representantes legales, entrenadores personales, sicólogos y personal dedicado a las estadísticas. Todo un ejército para atender y apoyar a sus clientes.

Boras fue el primero que logró conseguir un contrato de 50 millones de dólares con el que concretó para Greg Maddux con los Bravos de Atlanta en 1997.

Luego, fue el primero en alcanzar la barrera de los 100 millones de dólares con el pitcher Kevin Brown. Llegaron los 250 de Alex Rodríguez, los 330 de Bryce Harper hasta llegar a los contratos de Strasburg, Cole y Rendón en esta semana.

Durante su carrera de casi 40 años, ha representado a otras estrellas del beisbol como Manny Ramírez, Iván Rodríguez, Adrián Beltré, Carlos Beltrán y Mark Teixeira, entre muchos otros.

También trabaja con peloteros jóvenes y a los que les ve un brillante futuro en el beisbol de las Grandes Ligas. El contrato más importante que ha conseguido hasta el momento fueron los 15 millones de dólares para Stephen Strasburg al ser elegido en el Draft por los Nacionales de Washington en 2009.

Actualmente, entre los cientos de jugadores que representa, aparecen los lanzadores mexicanos Óliver Pérez, de los Indios de Cleveland, y Julio Urías, de los Dodgers.

A Pérez le consiguió en 2009 un contrato de tres temporadas y 36 millones de dólares con los Mets, trato que en su momento fue el mejor para un beisbolista mexicano.

LOS GRANDES CONTRATOS NO SON GARANTÍA

Así como hay casos de éxito en los jugadores representados por Scott Boras, también hay peloteros que no cumplieron a las expectativas.

El caso más sonado recientemente fue el del jonronero Prince Fielder, quien con la ayuda de Boras firmó en 2012 un contrato con los Tigres de Detroit por 214 millones de dólares por nueve temporadas. Las lesiones obligaron a Fielder a retirarse definitivamente del beisbol en 2017, cuando ya había sido cambiado a los Rangers de Texas.